La idea más completa del Che se puede apreciar acá:
A grandes rasgos dice:
-Eliminar la opresión que llevó a la pobreza, para recuperar la riqueza y repartirla para todos por igual.
-Impulsar la agricultura como pilar de la revolución.
-Cortar los negociados con paises capitalistas para no realimentarlo en un círculo vicioso sin sentido.
Un gobierno autoritario, que se la pasa reprimiendo a su pueblo, en especial la juventud estudiantil, que negocia con los petro-dolares de su pueblo a antojo, mientras este se ve obligado a carecer o, con un poco de suerte, hacer filas enormes para poder conseguir un poco de alimentos básicos, como leche, papel higiénico, harina, manteca, aceite, etc, pagándolos excesivamente caros, definitivamente no es un gobierno muy revolucionario que digamos y es más bien capitalista.
- La lucha contra el imperialismo por librarse de las trabas coloniales o neocoloniales, que se lleva a efecto a través de las armas políticas, de las armas de fuego o por combinaciones de ambas, no está desligada de la lucha contra el atraso y la pobreza; ambas son etapas de un mismo camino que conduce a la creación de una sociedad nueva, rica y justa a la vez. Es imperioso obtener el poder político y liquidar a las clases opresoras, pero, después hay que afrontar la segunda etapa de la lucha que adquiere características, si cabe, más difíciles que la anterior. Desde que los capitales monopolistas se apoderaron del mundo, han mantenido en la pobreza a la mayoría de la humanidad repartiéndose las ganancias entre el grupo de países más fuertes. El nivel de vida de esos países está basado en la miseria de los nuestros; para elevar el nivel de vida de los pueblos subdesarrollados, hay que luchar, pues, contra el imperialismo.
- ¿Cómo puede significar “beneficio mutuo” vender a precios del mercado mundial las materias primas que cuestan sudor y sufrimientos sin límites a los países atrasados y comprar a precios de mercado mundial las máquinas producidas en las grandes fábricas automatizadas del presente? Si establecemos ese tipo de relación entre los dos grupos de naciones, debemos convenir en que los países socialistas son, en cierta manera, cómplices de la explotación imperial. Se puede argüir que el monto del intercambio con los países subdesarrollados, constituye una parte insignificante del comercio exterior de estos países. Es una gran verdad, pero no elimina el carácter inmoral del cambio. Los países socialistas tienen el deber moral de liquidar su complicidad tácita con los países explotadores del Occidente.
- Hay que gastar una buena parte del ingreso nacional en las inversiones llamadas improductivas de la educación y hay que dar una atención preferente al desarrollo de la productividad agrícola. Ésta ha alcanzado niveles realmente increíbles en muchos países capitalistas, provocando el contrasentido de crisis de superproducción de invasión de granos y otros productos alimenticios o de materias primas industriales provenientes de países desarrollados, cuando hay todo un mundo que padece hambre y que tiene tierra y hombres suficientes para producir varias veces lo que el mundo entero necesita para nutrirse. La agricultura debe ser considerada como un pilar fundamental en el desarrollo y, para ello, los cambios de la estructura agrícola y la adaptación a las nuevas posibilidades de la técnica y a las nuevas obligaciones de la eliminación de la explotación del hombre, deben constituir aspectos fundamentales del trabajo.
- En estos países no se ha producido todavía una educación completa para el trabajo social y la riqueza dista de estar al alcance de las masas mediante el simple proceso de apropiación. El subdesarrollo por un lado y la habitual fuga de capitales hacia países «civilizados» por otro, hacen imposible un cambio rápido y sin sacrificios. Resta un gran tramo a recorrer en la construcción de la base económica y la tentación de seguir los caminos trillados del interés material, como palanca impulsora de un desarrollo acelerado, es muy grande. Se corre el peligro de que los árboles impidan ver el bosque. Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etcétera), se puede llegar a un callejón sin salida. Y se arriba allí tras de recorrer una larga distancia en la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es difícil percibir el momento en que se equivocó la ruta. Entre tanto, la base económica adaptada ha hecho su trabajo de zapa sobre el desarrollo de la conciencia. Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo.
A grandes rasgos dice:
-Eliminar la opresión que llevó a la pobreza, para recuperar la riqueza y repartirla para todos por igual.
-Impulsar la agricultura como pilar de la revolución.
-Cortar los negociados con paises capitalistas para no realimentarlo en un círculo vicioso sin sentido.
Un gobierno autoritario, que se la pasa reprimiendo a su pueblo, en especial la juventud estudiantil, que negocia con los petro-dolares de su pueblo a antojo, mientras este se ve obligado a carecer o, con un poco de suerte, hacer filas enormes para poder conseguir un poco de alimentos básicos, como leche, papel higiénico, harina, manteca, aceite, etc, pagándolos excesivamente caros, definitivamente no es un gobierno muy revolucionario que digamos y es más bien capitalista.



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